sábado 16 de mayo de 2009

LA ESCRITURA CONTRA LA INJUSTICIA



"Si tú eres capaz de temblar de indignación ante cualquier injusticia, somos compañeros" Che Guevara.

"C'est parfaitement, absolument, sans espoir de donner ainsi du front contre les murs de notre cage" Ludwig Witgenstein, Conférence sur l'éthique.

"Et bien je dois dire, quant à moi, que c'est par dégoût de ce langage que j'en suis venu à écrire. Il s'agira donc pour moi, pour pouvoir vivre, de modifier ce langage" Francis Ponge, Entretiens de Francis Ponge avec Philippe Sollers.

"Alors je décris, par rage froide, parce qu'il faut bien faire quelque chose, prendre quelque pose, sous peine de mort ou de folie immédiates (ou à brève échéance)." Francis Ponge, Proêmes.

Sigo con el relato fantástico en primera persona. Para entenderlo, hay que leer la primera entrada de este blog, conditio sine qua non de todo lo que aquí el autor, que no tiene por qué ser el titular de este blog, crea que pueda escribir. Ésto vale para todas las entradas de este Blog. Pues no vivimos en un Estado de Derecho. Ni existe la tan cacareada libertad de expresión sino para permitir a los cretinos que sigan diciendo tonterías. La Inquisición ha tomado otras máscaras y sobre todo otras togas. Por tanto, esto no es más que un relato imaginario. Nada más lejos de la realidad. Dicho y escrito queda.

He sufrido en mi carne la experiencia de la injusticia demasiadas veces y me he sentido engañado en mi integridad y mi dignidad, encerrado en una posición de estigmatización en este sistema "democrático" donde todo se reduce a un proceso electoral de animales de la granja de Orwell. Al final los cerdos acaban tomando el poder y con ellos la gripe porcina. Se celebran muchos eventos y en eso queda todo: en actos de verborrea incesante y celebraciones desconectadas de la realidad, de lo real, esquizofrénicas, autistas. Más justicia, más trabajo para todos. Y no: mucho trabajo para unos pocos esclavos. Menos discursos. Un hecho vale más que mil discursos. Hagamos cosas.

A pesar de estas lamentables experiencias, soy realista y desde mi experiencia de lo real, soy optimista porque interpreto estas vivencias como una experiencia de la conciencia en el sentido hegeliano del término, dialécticamente como medio de acceder a un saber superior. Y de ahí un sentimiento de felicidad existencial, filosófica, profunda, ética de armonía con la verdad, la justicia y la divinidad.



La Injusticia
La Biblia es un consuelo para quien sienta esa rabia contra la injusticia, porque esos mismos jueces débiles, inicuos y corruptos han existido siempre:

"El amor no se alegra de las injusticias, sino de la verdad"(1 Corintios 13:6).
Estamos atestados de injusticias; los más fuertes apabullan y atropellan a los débiles y les niegan sus derechos. El pez chico en el mar es como el pobre en la tierra, a quien siempre lo come el más "gordo". Una vieja sentencia árabe nos resume la experiencia de los siglos así: "Unos pescan y otros se comen el pez". ¡Cuánta injusticia nos presenta esta frase trivial! Cuando hayamos dado con el modo eficaz de que, el mismo que pesca sea quien se coma el pez, habremos realizado la mayor de las reformas.
Hay injusticia en los hogares, en los campos, en las iglesias y hasta en los mismos tribunales. Por todas partes predomina la ley del más fuerte como en la selva. La justicia de algunos jueces es como la telaraña: sólo las moscas pequeñas quedan atrapadas. Los que crearon las leyes para que la justicia impere en el mundo, llorarían hoy, si volvieran a la vida; al ver que estas leyes se convirtieron en cadenas y un despojo al débil, con el consentimiento de algunos jueces. Es grande y terrible la tragedia de un pueblo cuando los jueces, son venales y corrompidos y juzgan con parcialidad. Cuando los jueces "andan en oscuridad -dice la Biblia-, tiemblan todos los cimientos de la tierra".
Por todas partes, en lugar de justicia vemos astucia y viveza, en vez de juicio imparcial se pone en evidencia la voluntad arbitraria. Que tristeza: ¡La justicia se quitó la venda imparcial de los ojos para ponérsela en la herida!
La injusticia nació por generación espontánea; la justicia hubo que crearla. La injusticia con todos sus apellidos sociales, racismo, discriminación, abusos, explotación, es característica en todas las culturas y sociedades. Así lo denuncia el profeta Isaías:
"El derecho se retiró y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo vio Jehová, desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho".
La justicia camina tan despacio que envejece por el camino. Cuando llega nadie la reconoce porque llega convertida en injusticia. La justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte.
Los hombres se deleitan estableciendo leyes; sin embargo, se deleitan más aún quebrantándolas como esos niños que, jugando junto al mar, construyen con gran aplicación sus castillos de arena para luego destruirlos entre risas.
Esa falta de justicia ha llevado a la gente a inventarse una duplicidad de normas, algo así como privatizar las ganancias y socializar las pérdidas, como una de ley del embudo: "Yo llevo las de ganar y tu las de perder.
"Los delincuentes hacen menos mal que un mal juez,un juez inicuo es peor que un verdugo".

jueves 16 de abril de 2009

Injusticia institucional, delincuencia, jueces, magistrados, corporativismo judicial, leyes injustas, Jungla de leyes, Ley de la jungla, PER, parados


Es cada vez más frecuente oir en la radio, en la tele o leer en los periódicos que un delincuente anda por la calle con libertad sin fianza después de haber agredido a una víctima inocente, intentando robarle, dejando a ésta tirada en el suelo, con lesiones graves, etc. etc. Cabe pensar que algo está fallando en el sistema judicial; quienes hacen las leyes y quienes las aplican, al permitir e incluso contribuir lógicamente, aunque de forma indirecta, pero cínica, perversa y perniciosa, a estos actos vandálicos, puesto que desde el Senado están ya pensando en dictar las leyes que van a proteger a esos delincuentes, y desde los Tribunales de justicia no hacen sino prolongar esa misma cínica, perversa y perniciosa lógica redactando unas sentencias a favor de los agresores y en contra por tanto de las víctimas, no cabe sino pensar, repito, que los que hacen las leyes y las aplican, desde un corporativismo garbancero, canalla y sádico, son mucho más delincuentes que los delincuentes callejeros. Tampoco me cabe ya la menor duda de que los que mandan necesitan de los votos de la chusma para permanecer en el poder. La mala hierba, de forma vertiginosa, se lo va comiendo todo, arrasando con todo lo bueno en el comienzo de este nuevo siglo, donde está creciendo invisible y silenciosamente, pero cada vez más perceptible para el simple ciudadano de a pie, una injusticia institucional potencialmente enfocada contra los trabajadores y la buena gente que cumple día a día, sibaríticamente, con sus deberes de ciudadanos.


Hay delincuentes a los que detienen 37 veces, simplemente porque los sueltan 36. Paralelamente hay ciudadanos que pagan impuestos, los que dan de comer a los jueces, a los políticos, a los policías, a los delincuentes, y encima tienen que aguantar que les impongan multas feroces por razones o más bien motivos y pretextos absolutamente futiles y deleznables, incluso injustos porque atentan a la razón, al sentido común, al buen sentido, a la lógica racional, ética y moral.


Todo en proporción, señores, empiecen la casa por los cimientos. Primero acaben en lo posible con la impunidad de los que matan, luego con la impunidad de los que roban y luego, si queda tiempo, y en su justa y equilibrada medida, denle caña a los temas de menor importancia. Pero todo en su momento procesal oportuno, porque sino el ciudadano que paga impuestos va a pensar que la intención de perseguir al seguro pagador es meramente recaudatoria. Y acierta. Es una vergüenza que la única eficacia punitiva a prueba de bomba sea la de Hacienda. Ya quisiéramos los ciudadanos tanta diligencia cuando la delincuencia es contra nuestros bienes o nuestras vidas. Pero eso no le interesa a los gobiernos ni estatal ni autonómico ni local. Sólo les interesa que paguemos. Dentro de nada pondrán multas por respirar y sin embargo los delincuentes seguirán campeando por las calles, robándonos y matándonos.

Personalmente estoy harto de bolitas. El nivel de hartura está llegando al enfado, sin atravesar la barrera del cabreo sordo. Es cuestión de tiempo y de números que pase fronteras y como ciudadano decida no quedarme quieto para que me sigan pasando por encima. Creo que he crecido ya lo suficiente en democracia para tener vergüenzas absurdas o reparos púdicos a la hora de señalar con quienes he vivido bien y con quienes estoy rozando lo intolerable. Me niego a que ningún subnormal me encasille en derechas, izquierdas o medias pensiones, peino algunas canas y ya no me van a engañar con prejuicios de colores, de azules o de rojos, de progresismo, fascismo o monsergas PASADÍSIMAS DE MODA. Sí, señores votantes de todos los géneros (hasta las pelotas estoy de desdoblar el lenguaje por sexos) les comunico que este tío (yo) que trabaja para sobrevivir con sus seres queridos, y para mantener 1,5 emigrantes de patera, 0,5 liberados sindicales, 1 político, 0,25 jueces y adláteres, 0,75 parados, 1,3 pensionistas, 0,14 discapacitados, 0,25 del PER, 0,00000006 monarcas y familia, y 1,5 asesores de todo tipo de silla y mesa, algunos sin ellas, VOY A DEJAR DE VOTAR LO QUE ME DIGAN LOS CARTELES Y LOS VIDEOS Y VOY A VOTAR A LOS QUE CREAN TRABAJO Y ME ALIVIAN LA CARGA QUE SOPORTO, sobre todo el trabajo de locos y esclavos que soporto para seguir vivo en este nuevo sistema feudal, más tiránico y cruel que en la Edad Media, en unas condiciones laborales decimonónicas, una presión laboral, jerárquica y social agobiantes inéditas e incomparables, etc. PORQUE YA NO PUEDO MÁS Y ESTOY PARA REVENTAR.

Y después de decir esto, también les digo que si no ganan las elecciones los que crean millones de puestos de trabajo, del precario, del becario o del que sea, pero lo crean, ME UNIRÉ A LA LISTA DE LOS QUE HAY QUE ALIMENTAR, PORQUE ME NIEGO A SEGUIR QUEMANDO MI VIDA PARA QUE SEMEJANTE TRIBU ME SIGA CHUPANDO LA SANGRE.


He dicho.

martes 2 de septiembre de 2008

LOS TRES JUECES. GEORGES ROUAULT

Los jueces, que llevan las típicas togas y birretes del sistema judicial republicano francés, están representados como sacerdotes malvados de una falsa religión, la adoración del Estado y su implacable justicia secular. Pertenecen a una humanidad caída, sin gracia ni belleza. Es una invitación a dejarse llevar por el arte a un plano moral y espiritual.

martes 29 de enero de 2008

LA JUSTICIA CON LA VENDA EN LOS OJOS, relato fantástico narrado en primera persona ficticia

Advertencia del autor: la coincidencia entre personajes y realidad sería pura casualidad. La narración que he decidido escribir en esta entrada es pura ficción.
"La justicia anda con una venda en los ojos, sorda, harapienta, con la toga hecha trizas , dando palos de ciego. Peligrosos e irresponsables, esquizofrénicos, autistas, los jueces y magistrados me han triturado con sus cáusticas y contradictorias sentencias.
Es la razón por la cual aquí me expreso, como en un diario íntimo, con un punto de rebeldía poética. Pero también porque no puedo ni DEBO ser indiferente al mundo que me rodea."
El personaje que así iba pensando en un monólogo interior, andando calle arriba hacia su casa, había leído a Camus, L'homme révolté, y a Kafka, El Proceso. Era profesor de instituto y aficionado al ciclismo, al buceo y otros deportes. Le gustaba escribir más que hablar. Apenas tenía amigos auténticos, con los que se puede contar a cualquier hora, en cualquier momento. Algunas mujeres le amaban apasionadamente y Dios le quería como a un elegido, eso creía él. Esa fe le permitía sobrevivir a pesar de haber experimentado varias veces el horror de la injusticia, la levedad de la leyes y el cortante roce de las alas del murciélago de la demencia.
La ira se apoderaba de él y luego la pena, le saltaban las lágrimas de los ojos. Una rabia sana, un arranque de cólera le ayudaban a conservar la dignidad, le transmitían la energía necesaria para mantener a distancia la depresión que merodeaba a su alrededor sin conseguir arponarlo.
Las ruinas de la ley, la locura de las reivindicaciones de derechos, con su corolario, la ideología de la transparencia que invierte los cargos de la prueba y convierte a cada uno en un culpable en potencia. En este mundo sin brújula, la focalización se obsesiona en el presente. Si está bajo sospecha porque alguien le señaló con el dedo o le calumnió, es porque algo tenía usted que esconder; la mala imagen de un instante es suficiente para deshacer lo que una vida entera construyó. La virtud del pasado súbitamente apunta a la sospecha. Todos se preguntan: "¿Y si fuera culpable?"